Toda empresa que pretende seguir siéndolo está obligada a adaptarse a los cambios del mercado en el que opera. Si además su objetivo es ser líder y referencia en su sector, la adaptación a las nuevas tendencias del mercado se debe llevar a cabo de un modo rápido y eficaz. O mejor dicho, de un modo más rápido y más eficaz que sus competidores.
Por otra parte, esas transformaciones del mercado, que cada vez son de mayor calado y se producen con mayor celeridad, no son sino fiel reflejo de las mutaciones de la sociedad que lo alimenta. Y es evidente que la sociedad está cambiando.
Las nuevas tecnologías aparecidas en los últimos años han revolucionado el modo en el que la gente se expresa, se interrelaciona y se comunica con su entorno. La enérgica irrupción de la telefonía móvil, internet o las web 2.0 han modificado de forma sustancial el panorama y entorno social; con todo lo que ello implica, para bien y para mal.
Ante un escenario en donde un porcentaje cada vez más importante de las compras se realizan por internet, en donde ya hay contratadas más líneas de telefonía móvil que fija y en donde mucha gente ya tiene más “amigos” en la red que en la “vida real”, por citar algunos ejemplos suficientemente ilustrativos, las organizaciones no se pueden permitir el lujo de permanecer impasibles y cerrar los ojos a la realidad cambiante.
Es imperativo ensanchar las miras y otear el horizonte empresarial en busca de nuevas políticas y estrategias que permitan adecuar con éxito la estructura de la empresa a esta nueva realidad. En pocas palabras: adaptarse o morir (tal y como postulaba Darwin en su teoría de la evolución).
En este sentido, la política de recursos humanos de las empresas (todas ellas en realidad, aunque en diferente forma y medida) se ven tremendamente afectadas por estos acontecimientos, en particular en lo que concierne a la conformación de su departamento de marketing y ventas.
De hecho, son ya muchas las compañías que han incorporado o están peinando el mercado laboral en busca de profesionales cualificados especialistas en posicionamiento SEO en buscadores, en marketing viral, en redes sociales o en gestión de Google Analytics por citar algunas de las últimas especialidades demandadas.
Si por ejemplo hacéis la prueba y buscáis en google “specialist in social networks” podréis observar la gran cantidad de ofertas de empleo que aparecen (y por cierto, las condiciones no están nada mal: buenos salarios y en muchos casos, la posibilidad de trabajar desde casa). Y es que los directivos de las empresas se están empezando a dar cuenta de la importancia capital que hoy en día supone la gestión óptima de las nuevas tecnologías, y en especial de internet.
Internet se ha convertido definitivamente en protagonista de cualquier plan de marketing. Hoy en día es cada vez más habitual encontrar empresas gestionando, bien internamente bien subcontratando los servicios de terceros, campañas de Google Adwords. Del mismo modo, muchas otras están descubriendo todo el universo de posibilidades que ofrecen las redes sociales a la hora tanto de promocionar sus productos y servicios como a la hora de difundir noticias, organizar eventos, potenciar el branding o fidelizar clientes. Esto, que muchos ven despavoridos como una amenaza o simplemente como algo “raro” que no va con ellos, es en realidad una oportunidad magnífica para cualquier empresa deseosa de aceptar el reto. Aquellas organizaciones que consigan comprender y dominar las nuevas reglas del juego tienen ante sí una ocasión excelente para marcar diferencias sustanciales con sus competidores. De hecho, muchos expertos a la sazón opinan que se trata de la nueva dimensión en donde a partir de ahora se van a librar las grandes batallas comerciales entre las empresas.
Y es que los padres ya no deberían aconsejar a sus hijos que estudien arquitectura, derecho o medicina. Quizás sea más inteligente orientarlos por otros caminos como el estudio y conocimiento de las redes sociales. Seguramente les estarán abriendo muchas puertas en un próximo futuro laboral. Cada vez más, el talento en el ámbito de estas nuevas tecnologías va a estar más demandado y por tanto mejor remunerado; una simple cuestión de oferta y demanda. No sean tontos; un hijo arquitecto es poco probable que les retire (sin deseo de ser ventajista), sin embargo, ¿quién sabe si su hijo pudiera ser el nuevo Mark Zuckerberg? Yo, de usted, tendría claro qué regalarle para su próximo cumpleaños: un portátil y un iphone.
Considérelo una inversión de futuro.
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