El otro día estaba cenando con mis amigos y me sorprendió que durante toda la cena el tema de conversación recurrente fuera Facebook. Lo más sorprendente, y lo que concede más mérito al asunto, es que esa misma noche el Barça acababa de bordar el fútbol y le metía cuatro al Bayern de Munich. Y mis amigos, los futboleros de toda la vida, los hinchas apasionados que vibraban con cada lance del juego, estaban hablando de Facebook! (perdónalos, Messi mío, porque no saben lo que hacen …).
Fue entonces cuando, ante el poco disimulado asombro de mis colegas, finalmente no tuve otra que admitir que yo no estaba en Facebook. De hecho, no tenía ninguna intención de estarlo. Sin apenas dejarme argumentar mi, parece ser, obsoleto e incomprensible punto de vista, uno de mis amigos no pudo reprimirse más y soltó: “Tío, si no estás en Facebook … no existes”.
Ni se me pasó por la cabeza tratar de defenderme. De hecho, en ese preciso instante me vino a la mente un recuerdo no muy lejano en el que me veía a mí mismo diciendo: “¿Móvil?, ¿Para qué quiero yo un móvil?”. Por supuesto ahora tengo uno de última generación con pantalla táctil, cámara de alta definición y tecnología 3G. En ese momento comprendí que la batalla estaba totalmente perdida, era cuestión de tiempo que Mark Zuckerberg ganara un usuario más y continuara con la vorágine en la que se ha convertido la guerra encarnizada que mantiene con su archienemigo Myspace.
Y es que Facebook está dejando de ser una red social (aunque ellos se empeñan en desmarcarse de este término y prefieren denominarse como un “servicio social”) para empezar a convertirse en una necesidad social; sí, como salir de tapas con los amigos o como el vermut del domingo a mediodía con la familia.
” Mis colegas están en Facebook. Mis hermanos están en Facebook. La chica que me mola está en Facebook. Mis compañeros de trabajo están en Facebook. Mis colegas de la facultad están en Facebook. Lo realmente ilógico es que yo no esté en Facebook, todavía “
No obstante, tengo que reconocer que Facebook ha sabido desmarcarse del resto de redes sociales existentes (Myspace, Hi5, etc) y se ha posicionado como el lugar de encuentro idóneo para reforzar lazos ya existentes y comunicarse con las personas de tu entorno. Además ha sido pionera a la hora de desarrollar un sinfín de aplicaciones a fin de propiciar una mayor interrelación entre los usuarios y por tanto no descuidar el factor entretenimiento, que al fin y al cabo es una de las motivaciones más importantes para cualquier usuario de una red social (perdón, o servicio social).
Esta hábil estrategia de posicionamiento (entre otros muchos factores) ha llevado a Facebook a desbancar a Myspace como la red social con mayor número de usuarios únicos. Con casi 300 millones de usuarios activos en el mundo, es la red social que registra los niveles de crecimiento más altos (con el permiso de la desbocada Twitter).
El siguiente objetivo: desbancar a Myspace en U.S.A., en donde la red social propiedad del magnate Rupert Murdoch todavía le saca media cabeza de distancia, aunque el gap cada vez es menor y es cuestión de tiempo (poco) que la situación se invierta definitivamente.
Y es que hoy en día ser friki está tirado. No hace falta inventar el baile del pañuelo, pretender predecir el futuro disfrazado con una túnica turquesa o arrastrarse por los platós rosa de la televisión. Basta con no estar en Facebook.
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