El otro día mientras hacía zapping por los canales del TDT di a parar con el debate político que habitualmente pone VEO por las noches. A pesar de que no soy en absoluto dado a seguir este tipo de programas, reconozco que me enganchó. Me gustó la forma en que se esgrimían las posturas (ideologías aparte), la naturalidad con que se deslizaban las intervenciones; sin subidas de tono, ni interrupciones ni comentarios sarcásticos ventajistas, tan habituales en la vida política de nuestro país. Y especialmente me gustó comprobar el nivel de conocimiento y grado de información de los invitados. Y que conste que no tengo nada que ver con este programa ni este canal; de hecho era la primera vez que lo veía durante más de cinco minutos seguidos.
Y todo esto viene por lo siguiente. Estaban los tertulianos finalizando ya sus intervenciones cuando apenas un instante antes de cortar, uno de ellos se sacó un pedazo de papel del bolsillo de su americana y pidió que le dejaran leer un artículo que le había recomendado un amigo y que a su parecer ofrecía una perspectiva tan peculiar como interesante acerca de la crisis y de su posible solución. El artículo era en realidad una especie de fábula, la cual podéis leer a continuación. Da que pensar …
“Es Agosto en una pequeña ciudad de costa, en plena temporada; cae una lluvia torrencial y hace varios días que la ciudad parece desierta. Todos tienen deudas y viven a base de créditos. Por fortuna, llega un ruso forrado y entra en un pequeño hotel con encanto. Pide una habitación. Pone un billete de 100€ en la mesa del recepcionista y se va a ver las habitaciones. El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero. Éste coge el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos. A su turno éste se da prisa a pagar lo que le debe al proveedor de pienso para animales. El del pienso coge el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con la prostituta a la que hace tiempo que no paga. En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito. La prostituta coge el billete y sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado. En este momento baja el ruso, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, coge el billete y se va. Nadie ha ganado un duro, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza!
MORALEJA: SI EL DINERO CIRCULA, SE ACABA LA CRISIS “
Evidentemente se trata de una visión simplista e irónica de la grave situación económica que estamos padeciendo, pero creo que en el fondo, la situación que se plantea en la fábula no está tan alejada de nuestra realidad. Todo ello en el fondo hace referencia a lo que ya comenté en un post anterior acerca de la importancia de las percepciones en el modelo económico vigente. Tal vez con un poco de suerte los directores y directivos de los bancos también la hayan leído y un halo de luz haya pasado, aunque sea fugazmente, por sus cabecitas.
Por cierto, a modo de anécdota, el tertuliano comentó que había leído el artículo gracias a una recomendación que le llegó a su tuenti.
Y esto nos abre la puerta a otro debate que mi compañero Juan Antonio ya ha planteado anteriormente en alguno de sus posts: ¿Se están convirtiendo las redes sociales en fuentes informativas? ¿Existe una tendencia a leer mayoritariamente aquellos artículos o noticias que te han recomendado vía facebook, twiter o tuenti? De momento es incuestionable que estas redes sociales se están posicionando como divulgadores y difusores de información, pero ¿Llegarán a convertirse también en generadores de opinión? ¿Relegarán a la prensa tradicional a un segundo plano? (leer Reflexiones de Juán Luís Cebrían). Personalmente lo veo complicado, pero el fenómeno de las redes sociales parece que no tiene límite y cada día que pasa este universo sigue con su particular proceso de expansión.
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