Lo sé. Era cuestión de tiempo el que esto sucediera. Fue ayer mismo cuando perdí la virginidad y recibí el primer spam en mi cuenta de Facebook. Durante los últimos meses ya había leído en varias ocasiones que tanto facebook, twitter como tantas otras redes sociales, eran conscientes del problema y estaban desarrollando nuevos sistemas de seguridad para evitar o hacer frente al temido ataque kamikaze de los spams. Pero hasta la fecha no lo había sufrido en mis propias carnes.
El spam en cuestión venía en italiano y camuflado bajo la identidad de un grupo al que me suscribí recientemente tras recibir la invitación de un amigo. Era el típico mensaje que últimamente estamos recibiendo hasta la saciedad, en el que te ofrecen un servicio gratuito para monetizar el tráfico de tu blog o web. No mentiría si digo que sólo en el último mes he debido recibir más de cien spams ofreciendo servicios similares. Desde luego, al que se está forrando vendiendo viagra online le ha salido un duro competidor.
He de confesar que al principio me resultó hasta gracioso. Pero inmediatamente después me vino a la mente la imagen diaria de mí mismo a las 8:30 de la mañana. Yo, todavía medio dormido, sentado frente al ordenador, eliminando los spams y demás correos no deseados de turno mientras saboreo la tan ansiada primera taza de café del día. Resulta curioso pensar que es una tarea, que por repetitiva y metódica, la realizo ya de forma prácticamente automática. Y como yo, supongo que muchos de vosotros también. Se ha convertido en la particular versión del “Día de la Marmorta” que a esta generación nos ha tocado vivir.
Y a medida que mi mente vagaba por estos derroteros, la aparición del spam empezó a perder la gracia inicial. Y me di cuenta que si este suceso dejaba de ser algo meramente esporádico y se convertía en algo habitual, participar en cualquier red social iba a resultar un auténtico coñazo fastidio.
Los usuarios de estos servicios sociales solemos ser bastante poco receptivos ante cualquier tipo de publicidad agresiva e intrusiva, y es responsabilidad de la propia red social velar para que sus usuarios interactúen dentro de un entorno seguro y limpio de ruidos molestos. La comunidad no perdona y de lo contrario se podrían ver expuestas a una dañina pérdida de actividad y de credibilidad que seguramente les haría tambalearse y poner en jaque su futuro.
Tras reflexionar sobre este asunto me surge la siguiente pregunta: ¿Puede convertirse el spam en una seria amenaza para las grandes redes sociales? Creo que sí. Y también pienso que facebook, twitter, tuenti y compañía son de la misma opinión, de ahí las enormes inversiones que últimamente están llevando a cabo en materia de seguridad y protección de datos. Un claro ejemplo de esta realidad son los nuevos modelos que se están desarrollando para confirmar la identidad de los usuarios registrados.
Y es que en el universo online, cuando hablamos de seguridad, toda precaución es poca. Valga la redundancia.
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