Los últimos meses han sido moviditos para Microsoft. Los pupilos de Bill Gates han visto como cada una de sus principales áreas de negocio se veía amenazada por la competencia y el software libre, siendo otro gigante, el “nuevo rico” Google, el que se posicionaba como el “intruso” más feroz y a la vez más hostil. Y no estamos hablando de pequeños y aislados ataques frutos de la voracidad y la competencia del mercado, sino de verdaderos torpedos lanzados malintencionadamente a la línea de flotación del gran transatlántico en que se ha convertido Microsoft.
Hasta bien hace poco, parecía existir un pacto de no agresión entre los dos colosos. Cada cual era el dueño y señor de sus respectivas parcelas. Mientras Microsoft era líder indiscutible en el mercado de los navegadores con su Internet Explorer y del mercado profesional con Microsoft Office, Google se convertía en el buscador por excelencia. Haciendo un símil histórico, ambos parecían rememorar el Tratado de Tordesillas, suscrito por España y Portugal durante la época de los grandes descubrimientos y mediante el cual las dos grandes potencias del momento se repartieron el mundo de forma más o menos amistosa.
Nada más lejos de la realidad. El presente año nos ha demostrado que lo que parecía ser un pacto tácito de no agresión ha resultado ser una Guerra Fría en toda regla.
El anuncio por parte de Google del lanzamiento de Google Wave, previsto para el próximo año, puede considerarse como la mayor de las amenazas a las que ha tenido que hacer frente Microsoft desde que ejerce su posición de liderazgo y ha supuesto el pistoletazo de salida a la mayor de las batallas que hemos vivido nunca en el universo tecnológico.
Sin embargo, esta auténtica partida de Risk ya empezó hace algún tiempo. La adquisición de Youtube, el lanzamiento de Google Earth o la participación accionarial de Microsoft en Facebook son sólo unos pocos ejemplos de los movimientos estratégicos que se han ido produciendo hasta la fecha. Esta toma de posiciones se ha completado recientemente con el lanzamiento de Bing y la oferta de adquisición a Yahoo! por parte de Microsoft, y con el lanzamiento del Chrome por parte de Google.
Prepárense pues para ser testigos de la I Guerra Mundial Tecnológica. Lo más interesante de todo es que cada uno de nosotros vamos a ser partícipes, y aunque sin saberlo, nos veremos obligados a escoger bando. Los dos gigantes que se enfrentan en este duelo (quizás, a muerte) no nos van a permitir permanecer imparciales. La tan conservadora como inteligente “posición suiza” no tiene cabida en esta batalla.
Entretanto, entre tanta actividad frenética, empiezan a surgir informaciones (todavía poco relevantes, la verdad) que presagian una lucha encarnizada. Estas informaciones, sin llegar a ser alarmantes, sí deberían poner en alerta a Microsoft.
Un reciente estudio realizado por Accredited Supplier entre 1.400 pequeños negocios británicos (todos ellos clientes de Microsoft), arroja que durante los últimos 12 meses, un 13% de los mismos ya se han pasado a Google Apps, mientras que otro 22% permanece indeciso. Tan sólo un 36% muestra su convicción de permanecer fiel a Microsoft, y el 29% restante simplemente reconoce desconocer Google Apps.
Siguiendo con los resultados del estudio, un 62% de los negocios admiten preferir hacer uso de sus aplicaciones a través de un navegador en lugar de hacerlo desde el escritorio. Además, un 32% ya tienen Firefox como navegador predeterminado (un 56% tienen Microsoft Explorer, un 3% Safari, un 2% Chrome y un 2% Opera).
No basta con esto, únicamente un 8% de los clientes encuestados tienen previsto adquirir Windows 7 durante los 12 meses siguientes a su próximo lanzamiento, mientras que la gran mayoría, un 62% de la muestra, rechaza tal posibilidad (un 30% permanece indeciso).
Sin caer en el error de generalizar, si nos circunscribimos a los resultados que aporta el citado estudio, las conclusiones parecen evidentes. Resulta obvio que se observa un deterioro en la hasta ahora privilegiada posición de Microsoft en el mercado de los profesionales. Por una parte, el software libre parece empezar a ganarle la partida. Por otra, Internet Explorer experimenta un importante retroceso que contrasta con la subida imparable de Firefox. Finalmente, un 10% de los clientes de Microsoft están considerando pasarse a la competencia más directa, Google Apps. Casi nada.
Todo esto viene a indicar que el mercado de los profesionales, otrora el reducto más irreductible de Microsoft, empieza a dar signos de un cambio de actitud. Cambio que en nada beneficia a Microsoft.
¿Supone esto un anticipo de lo que puede provocar el tsunami Google Wave? Por si alguien no lo sabe, en inglés Wave significa “ola”.
Quizás sea una premonición …
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