Esta misma semana Google ha anunciado el lanzamiento de un programa destinado a potenciar la implantación de Google Apps en miles de centros educativos de todo el mundo. Se estima que unos 5 millones de estudiantes repartidos en más de 145 países tendrán acceso al paquete de aplicaciones que conforman la oferta educativa de Google, lo que representa un incremento del 400% en comparación con el año anterior.
Una vez más, debo reconocer que me parece una estrategia acertadísima. Google es consciente de que si consigue educar, acostumbrar y convencer a los jóvenes de hoy en día de la efectividad del uso de sus aplicaciones, al fin y al cabo estará fidelizando al presente y sobre todo al futuro del mercado. Podemos pues deducir que esta medida no supone una acción gratuita o una mera jugada promocional dentro de su política de marketing, sino más bien una decisión estratégica concienzudamente planeada.

Decía que me parece acertadísima porque mi propia experiencia así me lo corrobora. Y creo que la de muchos de vosotros. Cuándo durante mi época en el instituto empecé a tomar contacto con los ordenadores, Microsoft Office aportaba las únicas herramientas disponibles por aquel entonces y obviamente fueron con las que acabé familiarizándome. Hoy en día, todavía me siento más cómodo utilizando el Word que cualquier otro procesador de texto. Lo mismo me sucede con el Excel. Y sinceramente, para cambiarme a otros, muy grandes deben ser las ventajas o el aliciente que me ofrezcan. Cuestión de comodidad, simple y llanamente.
Además, como ya hemos comentado en varias ocasiones aunque por otras razones, esta decidida apuesta de Google por acercarse al sector educativo (tanto a las instituciones como a los estudiantes) supone una vuelta de tuerca más en la guerra abierta contra Microsoft. En este sentido, fuentes cercanas a Mountain View aseguran que con Google Wave se pretende seguir exactamente el mismo camino, potenciando su uso a través de acuerdos de colaboraciones masivos con los distintos sistemas educativos de todo el mundo. Lo que supone un nuevo quebradero de cabeza y una amenaza de enormes proporciones para los de Bill Gates y su Windows.
Finalmente, y aunque no venga mucho a cuento, a modo de curiosidad no quiero dejar pasar la ocasión de comentaros que esta estrategia –tan de sentido común por otra parte- guarda gran similitud con el trasfondo de unas declaraciones de Florentino Pérez (sí, el presidente del Madrid) que escuché durante una entrevista en un programa radiofónico.
A la pregunta de si los millonarios fichajes de Kaka, Ronaldo, Benzema, Alonso y compañía podían ser amortizados únicamente con la venta de camisetas, respondió diciendo que eso no era lo más importante de todo. Lo que más le preocupaba al presidente de ACS era la sensación y convicción de que los niños que hoy en día empiezan a vivir y sentir el fútbol, prefieren el Barça al Madrid, lo que entendía como hipotecar el futuro del club. Con los fichajes, al menos en parte, se pretende reconducir la situación a base de ilusionar a los chavales y convertirlos, desde pequeñitos, a la religión “merengue”.
Y es que ya lo dice el refrán: “Quien siembra hoy, recoge mañana”.
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