Arte y tecnología van estrechando sus lazos con nuevas y cada vez más interesantes propuestas.
El ser humano es fácilmente impresionable, sobre todo cuando se le pone a prueba ante situaciones nuevas con las que poder interactuar.
En este nuevo siglo en que vivimos, el arte busca la interactividad, adopta nuevas vías de expresión y hace partícipe al observador mediante juegos y experiencias únicas que le entretienen al modificar la percepción de cómo ve los objetos y espacios que le rodean.
Este es un arte más efímero, más banal, pero al mismo tiempo más práctico y efectivo.
Las grandes corporaciones como la BBC, ya están haciendo uso de este nuevo arte, un arte que les estar sirviendo para comunicar y dar a conocer sus servicios, adaptando experimentos tecnológicos convertidos en pequeñas obras de arte.
Chris O’Shea es una de las personas que más ha experimentado con este tipo de arte en los últimos años, y a pesar de su juventud ha colaborado ya en multitud de proyectos.
Su última creación “Hand from Above“, fue presentada el pasado mes de Septiembre en Liverpool.
Otro de los proyectos que podríamos englobar dentro de esta categoría, es el presentado por Karolina Sobecka, en el que un perro renderizado en 3D, es capaz de analizar el comportamiento y de realizar el seguimiento de las personas que pasan junto a un escaparate, decidiendo si debe de mostrar una actitud agresiva o amigable.
Aunque este tipo de proyectos lo relacionemos con poco menos que empresas asociadas con la Nasa, existen en España gente capaz de llevar a cabo proyectos similares o al menos tan espectaculares, y si no que se lo pregunten a los chicos de Dvein, Barcelona.
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