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CONTROVERSIA POR EL NUEVO SISTEMA DE PRIVACIDAD

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Sobre Facebook, la Privacidad, la Hipocresía y la Vaguería

Como todos hemos podido comprobar, recientemente Facebook ha modificado su procedimiento a la hora de establecer los parámetros de privacidad de sus usuarios. En los últimos días se ha hablado largo y tendido sobre ello. Y en la mayoría de ocasiones, como no podía ser de otra forma, para mal.

Resulta que lo que nuestro amigo Mark Zuckerberg tan amablemente nos explicaba en esa carta personalizada que supongo todos recibimos, no ha logrado calar del todo. Vaya, que ha recibido palos por los cuatro costados. Lo que en un inicio estaba destinado a simplificar el modo en el que controlamos qué parte de nuestro contenido es compartido y quién tiene acceso a él, ha provocado casi un efecto opuesto.

He podido leer todo tipo de críticas, aunque en el fondo todas desembocan en lo mismo: con el nuevo sistema resulta más confuso y tedioso ajustar los parámetros de privacidad. Pero no sólo eso, también se ha criticado amargamente el hecho de que los parámetros que por defecto recomienda la propia Facebook durante el procedimiento de reajuste, son sensiblemente menos restrictivos –o más liberales– que los preestablecidos.

Mayor cantidad de contenido “en abierto”

Independientemente del objetivo que se haya propuesto Facebook con su nueva política de privacidad, una cosa es cierta: desde que han tenido lugar estos cambios, hay mucho más contenido público que anteriormente.

Se trata de un hecho objetivo y fácilmente constatable. Haced la prueba y “navegad” por perfiles de usuarios que no tenéis agregados y lo comprobaréis. Son muchos los que o bien no se han molestado en revisar sus parámetros de privacidad, o bien se han fiado de las recomendaciones propuestas por la red social. El caso es que como resultado de ello, consciente o inconscientemente, su contenido (o parte del mismo) ahora es accesible por mucha más gente.

Este hecho todavía se acentúa más cuando hablamos de usuarios con los que tenemos amigos en común. O como prefiere llamarlos Facebook, los “amigos de nuestros amigos”. En estos casos, a no ser que el usuario en cuestión se haya preocupado de reajustar sus niveles de privacidad, es bastante probable que podáis acceder a gran parte de su contenido personal.

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¿Cambio de actitud o adaptación a la nueva realidad?

Si nos paramos a pensarlo, esta no se trata de una modificación más de las que últimamente viene implementando Facebook, sino de un cambio significativo en la estrategia de la red social.

Todavía recuerdo que no hace mucho, en una entrevista a que leí a su fundador, éste remarcaba que Facebook no estaba ideada para conocer a gente, sino para restablecer o potenciar el contacto con los miembros de tu entorno. De hecho, llegaba incluso a desanimar a todos aquellos que pensaban hacer uso de Facebook para establecer nuevas relaciones.

Sin embargo, es evidente que este nuevo sistema para controlar la privacidad de nuestras publicaciones supone un paso en dirección contraria. Tal y como explica Zuckerberg en su carta, Facebook ha desarrollado este nuevo modelo de privacidad con el objetivo de adaptarse a la nueva realidad. La red social ha dejado de ser una plataforma para estudiantes y se ha convertido en todo un fenómeno social que ya une a más de 350 millones de usuarios.

El nuevo modelo de privacidad, implícitamente, persigue incrementar la interacción entre los usuarios. Lógicamente, nos permite la posibilidad de regular nuestros niveles de privacidad, pero lo que en el fondo busca es que poco a poco nuestro contenido (al menos, parte) no sólo sea visible por nuestros amigos, sino por los amigos de nuestros amigos. De hecho, las opciones de privacidad que nos vienen predeterminadas por Facebook, así lo demuestran.

Y en el fondo, estamos hablando de una enorme diferencia. Si partimos de la base de que un usuario medio de Facebook posee 140 amigos, podemos deducir que si decidimos compartir nuestro contenido con los amigos de nuestros amigos, lo estamos compartiendo con casi 20.000 personas. Es cierto que la cantidad no alcanza a ser tan elevada porque se supone que existen varios amigos comunes entre nuestros propios amigos, pero aún así la cantidad total de usuarios que accede a nuestro contenido es notablemente más elevada.

¿Qué persigue Facebook con esta mayor visibilidad?

Pasta.  No podía tratarse de otra cosa. A mayor interacción entre los usuarios, mayor posibilidad de captar nuevos usuarios, más tráfico, más páginas vistas, más tiempo de permanencia en el site, mayor interés de los anunciantes, más publicidad contratada, más información recabada, más posibilidad de generar ingresos por la venta de productos virtuales… En definitiva, como decíamos al principio, más pasta.

Hipocresía & Vaguería

Pero no nos equivoquemos, así como hay muchos usuarios que han puesto el grito en el cielo por este cambio en la política de privacidad, hay muchos otros que estarán encantados con el nuevo escenario. Y es que como ya decíamos en “Lo que mueve a Facebook es la curiosidad”, uno de los mayores atractivos que nos ofrece esta red social es la posibilidad de indagar en la vida de otros. De observar sus fotos, de ver quiénes son sus amigos, de ver qué aficiones tienen, de comprobar cuál es su situación sentimental.

Es así. Es una realidad, a pesar de que muchos se esfuercen por ocultarlo. Una necesidad que ahora con el nuevo modelo sobre la privacidad de los usuarios, es más fácil de satisfacer.

Por otro lado, sin pretender convertirme en abogado del diablo, debo decir que a mí personalmente, este nuevo modelo no me parece tan horrendo. Es más, casi me atrevería a decir que mejora notablemente al anterior. De todas formas, lo que es completamente irrefutable es que ahora disfrutamos de más opciones y mayor flexibilidad a la hora de establecer nuestros niveles de privacidad. E incluso de más información.

Puedo admitir que quizás el nuevo modelo es más tedioso, ya que implica más variables. Pero no confundamos la protección de nuestra privacidad con la vaguería. Sinceramente, aquellos que no están dispuestos a dedicarle unos minutos a entender (nada complicado) el nuevo sistema y a seleccionar sus opciones, no creo que estén demasiado preocupados por la privacidad de sus contenidos. Y además, si algo no se entiende, se pregunta. Como todo en la vida.

Los que sí están realmente preocupados por salvaguardar su privacidad frente a “extraños”, estoy convencido de que no tendrán ningún inconveniente en invertir cinco minutos de su vida en establecer las opciones que consideren convenientes. Y como decíamos antes, el nuevo modelo nos proporciona todo lo necesario para que no nos quepa la menor duda sobre qué parte de nuestro contenido es público. De hecho, incorpora una herramienta que te permite comprobar de qué modo ven otros usuarios tu perfil. Si esto  no es una mejora frente al modelo previo, que venga alguien y me lo explique.

Entonces, ¿dónde está el problema?

Estoy seguro de que habrá varios detalles que convendría pulir y que efectivamente son mejorables, pero tampoco veo motivos suficientes  que justifiquen unas críticas tan desmesuradas como las que han ido surgiendo.

Además, entiendo que Facebook también está en su perfecto derecho de fomentar situaciones que le reporten mayores ingresos, al fin y al cabo, nos están ofreciendo un servicio de forma gratuita. Eso sí, siempre que no lo hagan a costa de invadir y usurpar nuestros derechos. Y sinceramente, no creo que este sea el caso.

Por cierto, ¿cuántos usuarios creéis que va a perder Facebook con motivo de la modificación de su política de privacidad?

Mi apuesta: uno o ninguno.

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18 de Diciembre de 2009  Análisis, Redes Sociales


 

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