Si hay una empresa tecnológica que en los últimos años ha recibido continuas alabanzas por su capacidad a la hora de diseñar y lanzar productos al mercado, esa es Apple. Ahí están el iPhone y el iPod para atestiguarlo. Sin embargo, si bien esos elogios por su brillante análisis del mercado son totalmente merecidos, a mi parecer todavía son más decisivas su destreza y habilidad para marcar la línea estratégica de la compañía.
Existen muchos y buenos ejemplos al respecto, pero el que me parece más representativo por las implicaciones que acarrea y acarreará, es su plan estratégico entorno a su producto estrella, el “todopoderoso” iPhone.
Si echamos la mirada hacia atrás, recordaremos que el lanzamiento del iPhone resultó todo un acontecimiento dentro del universo tecnológico. Supuso, entre otras muchas cosas, un cambio radical de perspectiva dentro del segmento móvil. Aún con sus pequeños “fallos”, el nuevo teléfono móvil de Apple modificó la forma en que todos entendemos el móvil. Nos sedujo con su refinada estética y sus innumerables aplicaciones (tanto las prácticas como las “chorras”). De hecho, consiguió relegar a la función “llamada” a un segundísimo plano, algo meritorio tratándose de un teléfono al fin y al cabo.
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Para su lanzamiento, Apple optó inicialmente por una política de precios (y márgenes) elevados. A pesar del revuelo mediático, sólo unos pocos (bueno, unas decenas de miles) lo adquirieron. Apple se encontró en posesión del mejor móvil de nueva generación del mercado, pero con una demanda limitada por su alto precio. Aún así, la jugada le salió redonda y los de Steve Jobs obtuvieron grandes beneficios por su comercialización.
Sin embargo, Apple pronto se dio cuenta de que el verdadero filón no estaba en las ventas de su iPhone, sino en explotar el propio universo móvil. ¿Qué hizo? Aprovechando el tirón de su nuevo producto entre el público, lanzó una nueva versión de su iPhone más económica, mucho más económica, y con prácticamente las mismas bondades que su original “versión pija”. ¿Qué logró con ello? Poner el caramelo en la boca de medio mundo. Y son muchos los que han picado. Y lo siguen haciendo. ¿Con qué propósito? Con el de introducir masivamente en el mercado estas pequeñas plataformas móviles llamadas iPhone, plataformas desde las que se gestionarán negocios valorados en una cifra insana de millones de dólares. Y todo a través del móvil más cool. ¿No es brillante la jugada?
Pero, ¿cómo se las apañó Apple para poder ofrecer su iPhone a un precio tan competitivo (sobre todo si lo comparamos con su versión inicial)? La jugada tiene poco que envidiar a la anterior. El tirón del iPhone llamó la atención de las operadoras de telefonía móvil, que lo veían como el gancho perfecto para atraer nuevos usuarios y a su vez robárselos a la competencia. Apple se aprovechó nuevamente de la situación para en muchos mercados como USA o España, firmar acuerdos de exclusividad (AT&T y Movistar respectivamente) con ciertas operadoras a cambio de que estas subvencionaran el coste de los iPhone a sus usuarios. Al respecto, hace poco leí un artículo que decía que en el caso del mercado americano, si bien AT&T ofrecía el iPhone a sus clientes por $100, pagaba a Apple $600 por cada uno. El beneficio para la operadora provenía de los contratos de larga duración y tarifa mínima que exigía a sus clientes a cambio.
Una vez más, Apple realizó una jugada maestra. El hecho de limitarse parcialmente la comercialización de su producto poco importó. Gracias a estos acuerdos de exclusividad con las operadoras Apple ha conseguido una increíble tasa de penetración en el mercado y una cuota de mercado dominante entre los móviles de nueva generación. Además, no sólo ha logrado posicionarse mejor y más fuerte en el mercado, sino que ha dejado a la competencia en fuera de juego, al verse incapaz de responder con una oferta tan atractiva como la del iPhone. Ahora, productores como Nokia, Samsung, LG, Motorola y compañía están devanándose los sesos por poner en práctica acciones que les hagan recuperar el terreno perdido. El problema con que se topan es que una parte muy importante del mercado posee una predilección muy acusada por el iPhone, lo que supone una barrera psicológica de gran calibre.
Pero no acaba ahí la cosa. Con iTunes, su tienda online, Apple ha dado muestras nuevamente de su aventajada capacidad estratégica. Mientras llevamos ya años debatiendo y discutiendo sobre el futuro de la dupla música-internet, los de Steve Jobs se están forrando a base de vender descargas. Tanto de canciones, como de aplicaciones. De hecho, es curioso observar como Apple trata la música del mismo modo que lo hace con el software. Y no le ha ido mal, que digamos. Nada mal.
Pues todo esto me ha venido a la mente cuando hoy mismo leía que Adobe acaba de anunciar que la nueva versión de su paquete de herramientas de Flash para desarrolladores, “Creative Suite 5”, incluirá una aplicación que automáticamente convertirá cualquier aplicación en Flash, en una aplicación para el iPhone.
¿Qué tiene esto de especial? Nada si no fuera por el hecho de que Apple ha vetado continuamente la entrada de Flash en el iPhone, de modo que este ha sido el único camino que ha encontrado Adobe para hacerlo. ¿Cuál es el motivo que justifica tal actitud? Dejando aparte las excusas esgrimidas por la empresa de la manzana (como el excesivo consumo de batería o su lentitud a la hora de funcionar en los dispositivos móviles), todo parece indicar que, una vez más, hay razones estratégicas más importantes detrás de todo ello.
El verdadero trasfondo de la cuestión parece ser que es la intención de Apple de incrementar su penetración entre los desarrolladores. ¿Qué ocurre? Adobe se estima que posee sobre los 2 millones de desarrolladores trabajando con sus herramientas, mientras que Apple sólo tendría unos 125.000. Si Adobe hubiera conseguido introducir Flash en el iPhone, Apple hubiera dejado escapar prácticamente cualquier opción de desarrollar su propio sistema de herramientas para la creación de aplicaciones web, objetivo que se ha obstinado en alcanzar. De momento sólo ha ganado tiempo. Veremos con qué nueva estratagema nos sorprende, aunque esta batalla no pinta tan bien.
De todos modos, pensaba, qué complicado, irritante y agotador debe resultar tener a Apple como adversario.
Siempre dispuesto a dejarte en Jaque.
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Comentarios
Ángel Martín | 19 de Enero de 2010 a las 10:28
Gran explicación de la estrategia de implantación del Iphone tanto en el mercado americano como en el español. La verdad es que su política de operadora única, a pesar de rayar la competencia monopolística (que pensarán el resto de operadoras de ello) es una jugada maestra, pero pienso que muchos potenciales compradores del iPhone estarían dispuestos a pagar un poco más por el terminal y poderlo usar con su compañía de telefonía móvil preferida, ya que de este modo, los consumidores también se beneficiarían de la competencia entre operadoras al afinar más sus tarifas planas de conexión y sus políticas de precios.
En cuanto al caso Adobe, al final la lucha con este otro gigante del desarrollo de software estará en tablas, ya que era de esperar que Adobe no tardara mucho en ponerle frente a Apple. Caso más triste será el de otras compañías de desarrollo de software que verán imposible su entrada en iPhone…
¿cuándo podremos tener otro navegador en nuestro iPhone que no sea Safari…?
Alex | 19 de Enero de 2010 a las 12:23
Gracias por el cometnario Ángel.
Estoy contigo en que muchos usuarios del iPhone estarían dispuestos a pagar un poco más por obtener el móvil liberalizado y poder optar a la operadora que convengan. Ahora, también creo que viendo globalmente la jugada, los beneficios para Apple por tal estrategia han sido mucho mayores a las desventajas.
De todas formas, estoy convencido de que con el paso del tiempo y en cuanto la actual estrategia pierda sentido, Apple dejará de lado los acuerdos de exclusividad. Aunque esto, no creo que suceda de forma global, sino en función de la situación específica de cada mercado y la tasa de penetración del iPhone en él.
Y como tú bien dices, todos nos beneficiaremos de una mayor competencia, y por tanto, de mejores tarifas. Es cuestión de tiempo.
juanan | 19 de Enero de 2010 a las 17:37
En el informe de Morgan Stanley de hace unas semanas apunta que los dispositivos móviles son los reyes en cuanto a la venta de contenidos Premium.
Sugiero reviséis la penultima y antepenultima diapositiva del siguiente articulo http://www.undernews.com/2009/12/21/internet-mobile-report-de-morgan-stanley/
Saludos,
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