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Y MIENTRAS APPLE, A LO SUYO

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Crece el conflicto musical en la red

Estos últimos días han sido moviditos en el panorama musical online. Se han producido varios movimientos entre varios pesos pesados del sector que no hacen sino avecinar tormenta. Algo está cambiando en la industria (algo más, quería decir), y todo parece indicar, que un profundo cambio estructural está próximo. A la vuelta de la esquina.

Google expulsa de Blogger a 6 blogs de descargas musicales

Quizás sea la noticia que más repercusión mediática ha tenido. Hace unos días se hacía público que Google ha cerrado seis bitácoras con enlaces de descargas de música (popularmente conocidos como Mp3blogs) como medida para combatir la piratería en internet.

Tal y como comenta error500, algunos de los más populares dentro de esta categoría, como Una piel de Astracán, ya han causado baja. Otros, al ver las orejas al lobo, se han apresurado a migrar a otras plataformas. Son los casos de La banda sonora del día, a Tumblr, o Me tienes tú contento, a Facebook.

Son muchos los que han criticado la acción de Google, sobre todo tras conocer que los blogs que han sido expulsados de Blogger ofrecían básicamente enlaces a los archivos MP3 de grupos y artistas desconocidos o semidesconocidos, normalmente de productoras pequeñas e independientes.

Los afectados no han tardado en salir en su propia defensa alegando que su vocación no es la de lucrarse (ni directamente a través de las ventas de esas descargas, ni indirectamente mediante ingresos por publicidad), sino la de promocionar y dar a conocer nuevos artistas dentro de los distintos géneros musicales. De hecho, los responsables de las páginas cerradas han declarado que dichos enlaces no violan las normas del Copyright, ya que bien eran canciones promocionales o bien tenían el permiso expreso del artista en cuestión.

Lo que quizás resulta más sospechoso es el cambio en el patrón de comportamiento de Google, que ha pasado de “notificar y esperar la retirada” a “cerrar cuando hay muchas quejas” sobre un determinado blog y observan que ofrece descargas de canciones de las cuales no posee los derechos.

Interpretaciones hay para todos los gustos. Desde los que recelan de las “buenas acciones” de Google (no olvidemos el reciente conflicto que ha mantenido con China a causa de la censura) y que ven en todo esto un acercamiento a los gobiernos occidentales en buscar de acuerdos provechosos en otras materias (léase la privacidad de los contenidos, por ejemplo), hasta los que observan en esta medida un acto derivado de los acuerdos que necesita para mantener la música en Youtube.

En el fondo, las dudas que nos asaltan son muy similares a las cuestiones que nos planteábamos cuando analizábamos el conflicto chino: ¿Qué ha motivado a Google a tomar esta decisión? ¿Está realmente preocupado por la piratería o lo que le preocupa es su propio beneficio? No sé, no sé…

Warner amenaza con no permitir que su música se ofrezca en streaming gratuitamente

Casi al mismo tiempo que Google expulsaba a los Mp3blogs de Blogger, Edgar Bronfman Jr., CEO de Warner (una de las “Big 4” de la industria musical junto a Universal, Sony y EMI), hacia pública las intenciones de la discográfica de dejar de licenciar su repertorio musical para emisión gratuita a servicios como Last.fm, Spotify , We7 o Deezer.

Es cierto que la decisión todavía no es oficial, pero también lo es que Warner ha dejado clara su postura: no cree que ofrecer gratis su producto sea el camino. No confían en que los servicios de streaming gratuitos, a pesar de su enorme y creciente popularidad entre los usuarios, aporten los tan ansiados beneficios a la industria discográfica. De momento, las otras 3 “grandes” todavía no se han pronunciado al respecto, pero parece difícil que acaben siguiendo sus pasos. Hay demasiado en juego.

alexa music

Si observamos la gráfica anterior, vemos que en último año los principales servicios de música en streaming han incrementado notablemente su penetración en el mercado. Hoy en día, prácticamente puedes ver cualquier película, escuchar cualquier canción o seguir cualquier retransmisión deportiva a través de estos tipos de servicios.

Sin embargo, centrándonos en la esfera musical, es necesario destacar que la mayoría de estos servicios son gratuitos, a pesar de que muchos también ofrecen paquetes “Premium” que sí son de pago. Por ejemplo, Spotify se calcula que posee unos 7 millones de usuarios repartidos entre 6 países europeos (está preparando su entrada en USA), aunque tan solo 250.000 de ellos pagan una tarifa mensual por poder escuchar su música en el móvil y sin cortes publicitarios (menos del 5%).

¿Qué ocurre? Lo que es una gozada para muchos usuarios (entre los que por supuesto me incluyo), no lo es tanto para las discográficas, que no llegan a alcanzar los ingresos que quisieran. Y es que los servicios (legales) de streaming normalmente tienen suscritos acuerdos con las empresas discográficas en virtud de los cuales les pagan royalties por cada canción reproducida.

El principal inconveniente reside en que los ingresos que se generan con este modelo de negocio son sustancialmente menores a los que obtendrían los sellos discográficos si tales ingresos se calcularan en función de las descargas (modelo iTunes) o de una porción de la suscripción mensual de los usuarios. Estas son los argumentos que esgrime Warner para justificar su discutida decisión y su objetivo de centrarse únicamente en los servicios de streaming de pago.

De hecho, razones similares motivaron que hace poco más de un año Warner tomara la decisión de salir también de Youtube, rompiendo el acuerdo firmado con Google en el 2006. Acuerdo por el que se compartían ingresos, en lugar de tener un pago fijo por visualización. Es decir, una problemática muy similar a la actual con los servicios gratuitos de streaming.

Warner considera que el potencial de mercado y las ventajas que aportan estos servicios de streaming de pago (con ciertos ajustes) superan de largo a los del modelo iTunes. Ahora, claro, falta lo más complicado, que por cierto es lo que sí ha conseguido Apple: demostrarlo.

Muziic aprovecha vacíos legales para ofrecer videos de Vevo vía la API de Youtube

El tercer conflicto acontecido durante estos últimos días es posiblemente el que menos repercusión ha generado en los medios especializados. Sin embargo considero que quizás sea el que atiende a una problemática más enrevesada. Y más difícil de desenrevesar. Al menos, si para ello acudimos a la legislación vigente.

Pongámonos en situación. Vevo, el sitio de videos musicales oficiales propiedad de Universal, EMI y Sony, llegó a un acuerdo con Youtube para que ésta ofreciera parte de su catálogo musical a cambio de compartir los ingresos generados por publicidad. Hasta ahí todo correcto. Lo que sucede es que Muziic, un cliente de la API de Youtube, ha desarrollado una nueva forma de acceder a los videos. Una nueva forma que no incluye publicidad, y por tanto, no genera ingresos ni para Youtube ni para Vevo.

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No contentos con esto, además, los videos pasan a estar disponibles en países en donde Vevo tiene instauradas restricciones de acceso. Vamos, que entre una cosa y otra, Youtube y Vevo están que echan humo con Muziic. La primera consecuencia ha sido la decisión de Vevo de retirar sus videos de Youtube.

Lo más gracioso de todo es que ambas partes pretenden tener razón. Muziic afirma que no ha violado los términos de uso como clientes de la API de Youtube, y ésta dice que no lo tiene tan claro. Que lo está estudiando.

Lo que es evidente es que el negocio de las API´s está minado de vacíos legales. Y sobre todo en aquellos casos en donde hay de por medio contenido protegido por copyright, los conflictos entre las dos partes y las otras terceras implicadas pueden convertirse en el pan nuestro de cada día.

Muy probablemente, en el futuro, a no ser que se empiece a regular convenientemente este tipo de asuntos (nada fácil, por el contrario), vamos a ver muchas disputas similares.

Problema con difícil solución

La música e internet son como una pareja de novios celosos y orgullosos: saben que se necesitan mutuamente, pero ninguno de los dos cede en sus trece.

Las compañías discográficas, acostumbradas a tener la sartén por el mango dentro del negocio musical, recelan de estos nuevos protagonistas que han surgido de la red sin invitación previa. Y lo que les cuesta digerir es que han venido para quedarse. ¿Por qué? Porque así lo hemos querido nosotros, el mercado.

Los Spotify, Deezer o Last.fm de turno son vistos por estas empresas octogenarias como el enemigo público número uno. Les temen. Les temen porque creen que van a acabar con su modelo de negocio. Con el ecosistema al que se habían habituado y en el que se sienten tan cómodos, tan fuertes.

Pero los tiempos cambian. Y muy posiblemente, si la mitad de los esfuerzos que emplean en luchar contra internet (y en definitiva, contra el propio mercado), los dedicaran a tratar de entender las nuevas necesidades de los usuarios y a colaborar con esos intrusos a los que tanto temen para discurrir nuevas vías de negocio, todo les iría mejor.

Personalmente, no estoy de acuerdo en aquellos que opinan que un “internet de pago” no es posible. Que no es posible cobrar por el contenido en la red. Si de algo estoy convencido es de que más tarde o más temprano tendremos que pagar para acceder a según qué contenido. No creo que a la publicidad le llegue para financiarnos un internet libre y gratis eternamente. Y cuando llegue el momento, a pesar de las voces críticas que se alzarán, pagaremos. Y nos acostumbraremos. Y en poco tiempo nadie recordará la discusión porque lo habremos interiorizado dentro de nuestros hábitos de comportamiento. Y es que los cambios duelen un poquito al principio (sobre todo cuando nos tocan el bolsillo), pero luego vuelve la calma.

Desde mi perspectiva, dentro del panorama online actual, no creo que el rechazo por parte de los usuarios a pagar por la música sea el principal inconveniente con que se topa la industria discográfica. Ahí está el ejemplo de iTunes, que seguramente sin ser el único ni el mejor, ha derrumbado el mito. Para mí, el principal escollo es la ausencia de valor.

Es evidente que los sistemas actuales de distribución de música online no han logrado dar con la tecla (exceptuando iTunes, a la que curiosamente tanto se la ha criticado por tratar la música como “mero” software). La cadena de valor se rompe por algún eslabón y hace que el usuario final no perciba la necesidad de pagar por el contenido. Los programas Premium de la mayoría de servicios no consiguen transmitir ventajas claras al mercado.

Y eso es precisamente lo que hay que cambiar. Para que la cosa funcione, el usuario debe estar deseoso y contento de pagar por el producto o servicio que adquiere. Y ahora mismo no se dan estas condiciones.

Por otra parte, la industria discográfica debería hacer un esfuerzo por ampliar sus miras. Por ejemplo, ¿por qué no llegar a acuerdos con las operadoras de telefonía móvil y ofrecer tarifas que incluyan la posibilidad de descargar música y/o videos musicales? Al igual que sucede cuando contratas la conexión online en los dispositivos móviles. Podrían ofrecer descargas i/limitadas por una suscripción mensual que se adjuntaría a su factura del móvil. Y pensándolo bien, tampoco sería una mala opción de monetización para Youtube.

Sea esta o cualquier otra opción, lo cierto es que en estos momentos lo que más se echa en falta es imaginación e inspiración. Mucho más que abogados y SGAE´s.

Mientras les llega, os dejo este enlace con los principales sitios donde escuchar música en la red.

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16 de Febrero de 2010  Análisis

 

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