Ayer descubrí gracias a wwwhatsnew un nuevo servicio que aporta un soplo de aire fresco a los modelos de negocios que versan sobre contenido. Se denomina Kachingle, y pretende monetizar vía micropagos los servicios y contenidos online, lo que puede suponer una interesante fuente de ingresos adicional para páginas generadoras de contenido como blogs o portales de noticias. Aunque las tipologías de webs que se pueden beneficiar de este sistema representan un abanico mucho más amplio.
¿En qué consiste Kachingle?
En el fondo, su modelo de negocio depende exclusivamente de la buena fe de algunos usuarios (digo algunos porque de ningún modo será algo generalizado, lamentablemente). De sus donaciones.
Kachingle está ideado para que los usuarios podamos realizar contribuciones voluntarias a fin de ayudar a financiar aquellas webs que nos aportan contenido de calidad y que a duras penas logran sobrevivir con los ingresos por publicidad. Obviamente, el servicio trata de explotar la conciencia social de los usuarios, promoviendo una especie de mecenazgo 2.0 que colabore en mantener y potenciar el buen contenido en la red. Vamos, que si no fuera porque sí existe ánimo de lucro podríamos estar hablando de la primera ONG en pro del contenido online.
Su objetivo ahora es socializar el servicio. Conseguir calar, tocar la fibra sensible de su mercado. Promover una corriente cultural favorable y la creación de una comunidad de lectores que valore los esfuerzos que realizan todas esas webs creadoras de contenido. Y que además estén dispuestos a colaborar, aunque sea un poquito.
¿Lo conseguirán? Fácil no lo van a tener. Pagar por el contenido online no es, que digamos, muy popular. Sin embargo también es cierto que este servicio aporta un punto de vista un tanto diferente.
¿Qué novedades aporta?
Como hemos comentado, Kachingle no deja de ser un sistema organizado de donaciones. Sin embargo, presenta un par de novedades que lo pueden hacer diferente a los ojos del mercado.
En primer lugar, el precio no es fijado por las propias webs generadoras de contenido, tal y como sucede por ejemplo con los modelos de suscripción, donde todos pagan una cantidad fija por igual. En el caso de Kachingle, nuestra donación mensual ($5 mensuales) se redistribuye entre aquellas páginas (adscritas al sistema) que más visitamos. Es decir, el servicio pretende democratizar el reparto de beneficios en función del valor aportado a los usuarios.
En segundo lugar, está la transparencia. En principio, el hecho de que Kachingle nos permita financiar aquellas páginas que realmente nos gustan y que nos aportan contenido de calidad está muy bien. Pero, como ocurre con las ONG´s, el sistema necesita credibilidad. Y por ello precisamente han optado por una política de total trasparencia:
- Los kachinglers pueden ver todas las contribuciones realizadas a una web.
- También pueden hacer públicas sus propias contribuciones voluntarias.
- Esta apuesta por la transparencia hace que cualquier kachingler pueda verificar fácilmente si su aportación ha llegado a la/s página/s que sigue.
- Kachingle es igualmente transparente en lo que respecta a su modelo de negocio y a las comisiones que cobra por el servicio.
¿Cómo funciona?
Para empezar, en cada transacción hay dos partes: los “kachinglers”, que son quienes realizan la donación, y los propietarios de las páginas, que son los que reciben la contribución.
Aquellas webs que deseen abrazar este nuevo modelo de negocio y empezar a monetizar su contenido deben primero darse de alta en la base de datos de Kachingle y colocar el sello o “medallón” representativo del sistema en sus páginas. El proceso es bastante sencillo y queda perfectamente explicado en el siguiente video:
Aquellos usuarios que quieran forma parte de la comunidad de kachinglers, pueden crearse una cuenta en www.kachingler.com. Después, basta con una cuenta en PayPal para realizar la aportación mensual.
¿Cómo hacer para asegurarnos de que nuestra aportación va a parar a las webs que más nos interesan? Es bastante sencillo. Simplemente tenemos que ir a esas webs y pinchar en el sello de Kachingle. Eso nos convierte en kachinglers de esas webs. A partir de entonces, cuantas más veces las visitemos, mayor será el porcentaje de nuestros $5 mensuales que irán a parar a ellas.
Modelo de negocio
A partir de estas premisas, Kachingle engloba dos modelos de negocios: para los propietarios de las páginas y para la propia Kachingle.
- El 80% de las contribuciones realizadas por los kachinglers se reparten entre las páginas adheridas al sistema. Cada web recibe una proporción de las aportaciones mensuales de sus kachinglers, proporción que se basa en el comportamiento online de esos usuarios (frecuencia de visita, tiempo de permanencia, etc) y que mide un algoritmo (“attention-tracking algorithm”).
- Kachingle retiene el restante 20% de cada transacción para cubrir costes, la comisión de PayPal y su margen de beneficios.
Aunque en principio el servicio se centra en aquellas páginas de contenido que están sufriendo más la falta de fuentes de ingresos válidas y sostenibles (principalmente blogs, portales de noticias y webs relacionadas con la política), Kachingle puede perfectamente funcionar con muchas otras formas de contenido, como por ejemplo música, videos, software, servicios online o podcasts. Cualquier tipo de contenido que aporte valor al usuario es susceptible de beneficiarse del servicio.
El siguiente paso es el desarrollo de una aplicación para Facebook y una mayor integración con los servicios sociales más populares. Quizás ese sea el ecosistema perfecto para incubar un sistema con las características de Kachingle.
¿Qué? ¿Algún buen samaritano por ahí que se anime?
¿Quieres corregir/completar esta entrada? Envía tus comentarios a editor@undernews.com
Busquedas recientes a esta página:
- kachingle
- contenido susceptible de monetizar en materia publicitaria
- contenido susceptible de monetizarse


















Comentarios
Los comentarios de este post han sido cerrados.