Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que Google y Apple se felicitaban las navidades. Y además lo hacían desde la sinceridad. A ambos les unía un objetivo común: desbancar a Microsoft de su posición de liderazgo indiscutible en el mercado de la computación. Eran los años 90. Eran otros tiempos.
Otros tiempos en los que ni Google se metía en casa de Apple ni viceversa. Pero los tiempos cambian. Y los intereses también. Y si Napoleón no se lo pensó dos veces a la hora de traicionar a los rusos e invadir el país siberiano, Google, como los buenos actores, no se resigna a quedarse encasillado en el papel de buscador y ha tomado la decisión de probar otros géneros. Entre ellos, el de la telefonía móvil. Parcela, que en ese acuerdo tácito que mantenían ambas compañías, era territorio de los de la manzana. O al menos así lo entiende Steve Jobs, al que no le gustó un pelo que Google lanzara Android, competencia directa del iPhone. La gota que colmó el vaso fue la adquisición de Admob por parte de Google (todavía pendiente de aprobación), que desembocó en la renuncia –así se vendió– de Eric Schmidt (CEO de Google) a su posición en el Consejo de Administración de Apple.
Toque de corneta y todos a sus trincheras. La guerra se acababa de declarar.
En una guerra se dan muchas batallas. Unas se ganan y otras se pierden. Pero en toda guerra hay determinadas batallas estratégicas que pueden terminar decantando la balanza hacia un lado o hacia el otro. En el caso de Google contra Microsoft, esa confrontación crucial está a punto de producirse y el campo de batalla no será otro que el de la web móvil.
Y no va a haber tregua. La lucha se producirá a todos los niveles, en todos los estratos en que se estructura el mercado de la internet móvil. Desde los sistemas operativos a los dispositivos móviles, desde los buscadores a las plataformas de publicidad, desde los desarrolladores de aplicaciones a los paquetes de conexión online, desde los acuerdos con las empresas de telefonía móvil al mercado de los libros electrónicos, la música y el resto de contenido multimedia. Todo lo que nos podamos imaginar y más. Va a ser algo apasionante. Y además, come sucede todos los años en la liga española de fútbol, siempre aparece un equipo revelación, un invitado inesperado que acaba animando la fiesta más si cabe. Pongamos por ejemplo a Facebook.
Como dice el refrán, la confianza es algo que cuesta mucho de ganar y que se pierde muy rápido. Pues bien, el nivel de confianza entre estos dos es similar al que existe entre Israel y Palestina. Cada movimiento de piezas de uno tiene una respuesta inmediata en el bando contrario. Ni Google ni Apple están dispuestos a ceder la más mínima ventaja al oponente.
En este sentido, la pelea por el dominio de la publicidad en los dispositivos móviles será uno de los grandes caballos de batalla. Si ya Google compró Admob para meter la cabeza en este mercado, este pasado mes de enero Apple respondió adquiriendo Quattro Wireless, empresa especializada en anuncios dentro de aplicaciones móviles. Y sobre ella ha edificado su primera incursión en el mundo de la publicidad, la nueva plataforma publicitaria para móviles que está a punto de lanzar: ¿iAd?
Sin embargo, a pesar de este colosal cara a cara que mantienen ambas empresas, estoy convencido de que las alianzas que se puedan producir con terceros actores jugarán un papel crucial en el desenlace final de esta historia. Y todo parece apuntar a que Apple y Facebook cada vez se ven con mejores ojos. De hecho, ya se habla de que la nueva versión de iTunes incluirá Facebook Connect como soporte social a su plataforma.
Y es que al igual que sucedía con Microsoft en los años 90, ahora es Google quien ejerce su dominio sobre la red y por tanto al que todos desean desbancar. ¿Se repetirá la historia?
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