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¿PRETENDE APPLE SER LA NUEVA MICROSOFT DEL UNIVERSO MÓVIL?

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¿Son Android y iPhone realmente competencia directa?

Hace poco leí un artículo  de Bill Gurley que planteaba la confrontación entre Android y iPhone –la batalla entre Google y Apple por dominar la web móvil– desde una perspectiva repleta de sentido común que me pareció realmente interesante. Un ingenioso análisis sobre las estrategias que están implementando los dos gigantes en busca de lograr el posicionamiento deseado dentro de este nuevo y ciclópeo mercado que es el negocio del internet móvil.

Todo empezaba analizando las declaraciones de Kathryn Huberty, una analista de Morgan Stanley, en un artículo del New York Times. En ellas decía que la aparición del iPhone “supuso toda una revolución en el mercado de la tecnología de consumo”. Y que “las aplicaciones han sido el factor determinante en el éxito de los smartphones, un movimiento de unas proporciones que ya hace tiempo que no se veían en el universo tecnológico”. La señora Huberty finalizaba su discurso afirmando que “el iPhone es algo distinto. Algo que está incluso modificando nuestro comportamiento”. Para terminar elogiando la estrategia de Apple en su “objetivo por convertirse en la nueva Microsoft del mercado de los smartphones”.

Y aquí es donde se produce el foco del debate. ¿Se está esforzando Apple por convertirse en la nueva Microsoft de la web móvil? ¿Compiten realmente Android y iPhone por el mismo mercado?

En los últimos meses resulta casi imposible visitar un blog tecnológico (este incluido) sin que de una u otra forma te ofrezcan su punto de vista sobre la batalla entre Google y Apple, Apple y Google por conseguir que sus respectivas plataformas móviles –Android y iPhone, iPhone y Android– dominen esta nueva Panagea en la que parece haberse convertido la web móvil. ¿Cuántos artículos titulados Android vs iPhone –o similar– habéis visto en los últimos meses?

Y lo cierto es que hay que realizar verdaderos esfuerzos por evitar compararlos. Misión casi imposible. Sobre todo porque no se entiende uno sin el otro. Análogamente a lo que sucede con la rivalidad Barça-Madrid. Te odio pero (ejem) te necesito.  Ambos utilizan potentes microprocesadores, ambos son gráficos e intuitivos, ambos disponen de GPS y WiFi, ambos corren sobre un sofisticado sistema operativo y ambos nos dan acceso a miles de aplicaciones. Son realmente similares. Sin embargo, si escarbamos la superficie y nos adentramos en sus entrañas veremos que difieren en 3 aspectos básicos de su estrategia.

Diferentes modelos de negocio

La primera diferencia fundamental entre iPhone y Android es su modelo de negocio. En este sentido Apple, aprovechándose de su condición de pionero y del rotundo éxito de su iPhone, ha sido y es mucho más agresiva que Google.

Uno de los logros más importantes de Apple –y más desconocidos por el público general, por tanto menos reconocidos– es cómo ha sabido manejar las negociaciones con las operadoras de móvil, hasta la fecha, absolutas dominadoras del mercado.

Para empezar, Apple opta por acuerdos exclusivos para cada mercado. Y a los elegidos, dígase AT&T en USA o Movistar en España, les impone ciertas condiciones. Condiciones que hace no mucho nadie hubiera imaginado que una operadora fuera a aceptar. Condiciones como un control total sobre la interfaz del usuario, o como la exigencia de pagar por adelantado ciertos royalties más un porcentaje sobre las conexiones móviles de los usuarios. Condiciones muy agresivas que las operadoras deseosas de explotar el iPhone y todo lo que éste comporta (acceso al exclusivo y exclusivista mercado de los fanáticos de la marca Apple más todos aquellos que sin ser tan fans, tampoco son inmunes a los encantos del iPhone) deben aceptar antes de sentarse a la mesa de negociación.

¿Cómo ha logrado Apple lo que nadie había conseguido anteriormente? ¿Cómo se las ha apañado para que las operadoras estén dispuestas –incluso contentas– a ceder tanto terreno con tal de obtener la exclusividad del iPhone? Se puede resumir el lo siguiente: Apple ha sabido sacar todo el partido posible del impacto de su producto estrella en el mercado. Un iPhone que no sólo es más que un móvil, sino que ya se ha encargado Apple de recordarnos por activa y por pasiva que no lo es. Que es mucho más. Y cuando no es Apple son sus fans incondicionales. Y claro, al final el mensaje ha calado y casi todos nos lo hemos creído. Tanto que muchos estamos dispuestos a cambiar de operadora si la nueva nos da uno. Pues bien, en esto radica la fuerza del iPhone y por ende el poder de negociación de Apple. Para una operadora, el hecho de poder ofrecer a sus clientes el iPhone en exclusiva, es una enorme ventaja competitiva. Una ventaja que les aporta beneficios y que por tanto compensa el alto peaje que supone.

Por otro lado nos encontramos con el modelo de negocio de Google y su Android, un mundo totalmente opuesto al de Apple. No sólo no contempla las exclusividades (trabaja con varias operadoras), sino que ofrece todo tipo de facilidades a las compañías operadoras de móviles, cualquier cosa con ganar lo más rápidamente posible cuota de mercado. Facilidades como el control de la interfaz del usuario, código en abierto para que tengan acceso a él y ningún tipo de exigencias económicas. Un angelito comparado con los de la manzana –que ya sabemos simboliza al diablo. De hecho Google no sólo no exige dinero a las operadoras sino que les paga. Les ofrece una parte de los ingresos publicitarios generados por las búsquedas realizadas a través de su motor. Una oferta difícil de rechazar para cualquier operadora.

Podríamos decir que a la hora de entrar en el mercado de la telefonía móvil, Apple ha hecho de poli malo y Google de poli bueno. El primero ha entrado pegando un portazo, de forma inesperada y agresiva, y el segundo lo ha hecho dócilmente, incentivando y haciendo amigos. Aunque siendo justos, tampoco tenía mucho margen de maniobra. La estrategia de Google está cien por cien influenciada por Apple y su iPhone.

Apple ha optado por acuerdos de colaboración exclusivos y por un modelo de negocio basado en márgenes de beneficio elevados. Google en cambio ha optado por una estrategia de puertas abiertas y por convertirse en el príncipe azul de las operadoras, concediendo todos sus deseos.  Llegado incluso a pagarles.

Diferentes mercados

Con un amplio abanico de operadoras que utilizan su sistema operativo y con una amplia oferta de móviles que ocupan distintos y variados niveles de precios, Android no está realmente compitiendo directamente contra el iPhone.

Si lo pensáis bien, para los fieles a Apple, Android no es ni siquiera una opción. Para aquel segmento del mercado insensible al precio, Android no es una opción. Para esa gente que demanda la mejor experiencia de usuario disponible en el mercado, Android no es una opción. Porque simple y llanamente iPhone actualmente proporciona la mejor experiencia de usuario posible. Si alguien espera que se produzcan migraciones en masa desde iPhone a Android que se lo vaya quitando de la cabeza. No va a pasar.

Pero eso, en absoluto le preocupa a Google. Esa no es su guerra. Su guerra es otra, la de atraer a esos miles de millones de usuarios que poseen un móvil normal y están considerando adquirir por primera vez un smartphone o móvil inteligente. A esa gran masa que todavía no ha dado el paso y para los que Android supone posiblemente la opción más atractiva, con una variada oferta tanto de dispositivos como de precios.

Esto es básicamente la razón por la que Android y iPhone no son competencia directa. Cada cual se centra en su propio nicho de mercado. Más grande el de Google, que con su apuesta agresiva será la opción de las masas, y más pequeño y más pijo el de Apple. En este sentido cabe apreciar que parece que Apple, con su iPhone, está repitiendo la estrategia que ya aplicó con su Mac en el mercado de los ordenadores personales. Altos márgenes y un público objetivo selecto. Por tanto, no parece confirmarse la tesis de que Apple está encaminada a convertirse en la nueva Microsoft de la web móvil.

Por otra parte, seguro que encontramos a mucha gente que mantiene que de una u otra forma, finalmente será el mejor producto el que terminará por prevalecer, y que Apple seguirá dominando el mercado de los smartphones. Falso. El hecho de ser el mejor producto no asegura nada. Sólo hay que ver la frustración que los fans del Mac han tenido que soportar durante todos estos años en que Microsoft ha dominado por completo el mercado del los PC´s. Sin tener el mejor producto. Pero también podemos encontrar casos similares en otras industrias. ¿Os acordáis de los videos? ¿Recordáis como los videos VHS se comieron de un plumazo a los 2000 y los Beta? Pues tampoco la tecnología VHS era la mejor.

Además, no debemos olvidarnos de una cosa. Para reinar en el mercado de los smartphones, Android no necesita ser mejor que iPhone. Simplemente necesita ser mejor que los feature phones (los móviles normales). Y lo es. Muchísimo mejor.

Diferentes objetivos

¿Cómo se puede permitir Google esta estrategia tan agresiva (para el iPhone) y a la vez tan benigna (para las operadoras de móvil)?

Pues porque evidentemente el objetivo de Google es el de proteger su principal negocio, la publicidad, y no le importa que sea a coste de no rentabilizar su plataforma móvil. Un lujo, por otra parte, del que muy pocos pueden hacer gala.

La estrategia de Google con su Android la podríamos catalogar como defensiva, mucho más que ofensiva. Sin embargo, ni mucho menos la debemos infravalorar. El hecho de que el objetivo real de Google sea el de proteger (y aumentar) su cuota en el mercado de las búsquedas y la publicidad –y de hacerlo a casi cualquier coste, puesto que le va la vida en ello– le confiere una ventaja frente a Apple. Y esa ventaja no es otra que la no necesidad de generar beneficios a través de su plataforma móvil. Y esa puede ser una gran ventaja, ya que siempre es complicado manejar la situación con un competidor de este tipo.

Y es que ya lo dicen los viejos del lugar, no hay rival más peligroso que aquel que no tiene miedo de nada. Que aquel que se encuentra tan desesperado que salir vencedor se convierte en su única opción. No sé hasta qué punto Google ve peligrar su dominio sobre el mercado de las búsquedas y la publicidad dentro del universo móvil, pero es evidente que algo teme.

Por otra parte, tampoco parece que el sistema operativo Android vaya a limitarse al mercado de los teléfonos móviles inteligentes, sino que Google muy  probablemente tiene pensado ampliar su ámbito de actuación a otros dispositivos como los e-readers o las tablets. Por el momento. Además, Android puede perfectamente convertirse en la puerta de entrada al mercado occidental de gran cantidad de productores de hardware asiáticos (coreanos, chinos, taiwaneses, etc.).  Y cuanto mayor sea el número de los productores y de productos que utilizan Android, mayor evolucionará la plataforma, más aplicaciones habrá disponibles y más rápidamente se solucionarán los problemas que pueda tener. Tiempo al tiempo.

Conclusión

La conclusión tras analizar las estrategias de Android y iPhone es que en el fondo es Google y no Apple quien está tratando de convertirse en la nueva Microsoft de la galaxia móvil.

Y entonces ¿Cuál es el rol de Apple en este mercado? Pues Apple, curiosamente, se está posicionando perfectamente para convertirse nuevamente en la “Apple” del mercado de los smartphones. Ni más ni menos. Y es que hay empresas  que nacen con el destino predeterminado.

De todos modos ya sabemos qué contestar cuando alguien nos pregunte ¿Android o iPhone? “Señor, la pregunta no es la adecuada. Formúlela de nuevo.”

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10 de Mayo de 2010  Análisis, Empresas

 

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