Durante los últimos meses, coincidiendo con la explosión de los micropagos online y las monedas virtuales, son muchas las voces autorizadas que indican que uno de los objetivos estratégicos de Facebook de cara al medio y largo plazo es utilizar su plataforma y su ingente base de usuarios (sobre los 500 millones en todo el mundo) para convertirse en la pasarela estándar para el comercio electrónico global.
Y es cierto. De hecho, con el lanzamiento de Facebook Credits (todavía en fase de pruebas), ya se ha puesto manos a la obra.
Por el momento, gran parte de los ingresos de facebook por este concepto provienen de la venta de objetos virtuales, tan populares en las plataformas de juegos sociales como Zynga o Playfish. Sin embargo, la intención de Mark Zuckerberg es exportar el modelo a toda la web. En realidad estaríamos hablando de una estrategia similar a la adoptada con la Facebook Open Graph, su agresiva iniciativa para entrelazar la web social sobre la red existente basada en la personalización y le web semántica.
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Por una parte Facebook pretende fomentar el comercio electrónico dentro de su plataforma. Se ha propuesto impulsar el negocio para las empresas y convertirse en el primer y mayor “centro comercial” online para los usuarios. Y sinceramente, creo que tiene muchas posibilidades de acabar consiguiéndolo. Y es que a poco que Facebook cree un entorno agradable y atractivo para el consumidor, con unas herramientas útiles y efectivas que faciliten el comercio electrónico, las empresas irán cayendo como moscas en su tela de araña. Básicamente porque les interesará. Para empezar, porque es allí donde se encuentran sus clientes y es allí donde pasan más tiempo.
Pero por otra parte Facebook también quiere echar sus redes fuera de sus fronteras. Ampliar su imperio a toda la web y prestar su plataforma a sus “webs amigas” para que sus clientes no sólo compren productos y servicios mediante su sistema de pagos, sino que además compartan esa información con sus contactos sociales. Lo que a su vez sirve para retroalimentar el sistema, acumular más información y generar más beneficios.
Lo cierto es que tengo dudas sobre cuál de las dos iniciativas es más ambiciosa.
De todos modos, resulta obvio que las cosas en el papel siempre son más bonitas y que Facebook no encontrará un camino de rosas hacia la consecución de su objetivo. Ya se encargarán de ello –entre otros– Google y Apple, que no olvidemos que cuenta con una clara ventaja: gracias al éxito de iTunes ya posee una gran experiencia en el comercio online y sobre todo, una extensa base de usuarios con sus correspondientes datos bancarios e historial de transacciones. Y lo mejor de todo, la confianza del mercado.
Y es ahí justamente donde quería ir a parar. A la confianza. Porque es imposible hablar de comercio electrónico sin hacer mención a la confianza. Y no digamos si lo que se pretende es convertirse en el referente mundial online del e-commerce. Palabras mayores.
Y es ahí donde veo el principal escollo al que se va a enfrentar Facebook en su afrenta. En su cruzada por conquistar la red. Las recientes y constantes polémicas por sus fallos de seguridad, reconocidos por la red social y que han desvelado datos privados de varios usuarios, no ayudan en nada a ganarse la confianza de la gente. Además, su tozudez por imponer unos criterios de privacidad más flexibles y abiertos han generado la oposición e indignación de muchos usuarios, llegando incluso al extremo de organizar una cancelación masiva de perfiles.
Hasta le fecha, en mi opinión Facebook no ha gestionado bien el asunto de la seguridad y la privacidad. La sensación que flota en el ambiente es que, quizás cegado por su imponente e indiscutible éxito, la red social no se ha tomado el asunto con la seriedad que merece. Y esa actitud prepotente no hace sino alejarle de sus clientes.
Por eso, si pretende lograr su objetivo de convertirse en el centro del comercio y negocio online, deberá corregir su estrategia y luchar por conseguir un equilibrio sostenible entre su política de privacidad y la de seguridad.
Y no va a ser fácil, puesto que por una parte necesita que le demos acceso a parte de nuestra intimidad para poder personalizar su oferta publicitaria y generar ingresos (entre otras cosas…) y por otra necesita una imagen robusta de seguridad y un sistema de protección de datos fuera de toda duda que genere la confianza necesaria para fomentar el comercio electrónico.
Desde luego, si lo consigue, nuestro amigo Mark podrá emular a su compatriota el actor George Peppard (que encarnaba a Annibal en el “Equipo A”) y decir aquello de “me encanta que los planes salgan bien”.
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Comentarios
Tweets that mention El papel de Facebo ... | 3 de Junio de 2010 a las 23:06
[...] This post was mentioned on Twitter by juananp, Alex Peris Vila. Alex Peris Vila said: El papel de Facebook en el futuro del e-commerce y la sombra de la seguridad http://bit.ly/duX2GE [...]
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