Hace unos días Twitter anunciaba su propio acortador de urls, t.co, que no sólo acortará las urls largas, sino también las que vengan de otros acortadores. Además, cuando sea posible, mostrará la web destino, eliminando la incertidumbre actual de pinchar sobre un link que no sabes dónde te va a conducir.
Las caras de sorpresa primero, y bajonazo después, que se les deben haber quedado a los amigos de Bit.ly no representan un hecho aislado, anecdótico o inconexo con la estrategia general de Twitter. Todo lo contrario. Con las decisiones que ha venido tomando en los últimos meses (compra de Tweeti y su aplicación para el iPhone, prohibición de publicidad de terceras partes en su streaming, desarrollo de aplicaciones oficiales para las distintas plataformas) está demostrando que no está dispuesta a aceptar intrusos en su casa. Al menos en aquellas parcelas que considera estratégicas para su misión.
Por cierto, todas estas cosas las planteamos en noviembre de 2009 en el siguiente post en el que ya apuntabamos que “Muchos de los envíos de Tweets se realizan desde fuera de Twitter.com -se estima que tan solo el 46% de los posts llegan a Twitter a través de su página principal- el resto lo hace desde clientes como TweetDeck, Seesmic, Twerrific, etc. Si además tenemos en cuenta el crecimiento en cuanto al uso de estos clientes en dispositivos móviles, (iphone, android etc…), posiblemente las necesidades más inmediatas por parte de Twitter sean las de controlar este canal.
El futuro de Twitter y quizás de internet pasa por los dispositivos móviles, ya que hay en el mundo 4000 millones de altas de móvil frente a 1650 millones líneas de internet.”
Tengo que reconocer que me gusta el enfoque que Twitter está aplicando a su servicio. A buen seguro que este “repliegue de filas” que ha iniciado mucho tiene que ver con el próximo lanzamiento de su plataforma de publicidad, Promoted Tweets. Durante su presentación, uno de los directivos de Twitter ya declaró que estaba convencido que su sistema de publicidad apenas interferiría en la experiencia de los usuarios. Es más, tenía la esperanza de que esa publicidad aportaría valor a los usuarios.
Pues bien, los últimos movimientos parecen indicar que Twitter se ha propuesto cumplir su promesa. Y como he comentado anteriormente, me parece una medida astuta. Muy inteligente. ¿Por qué? ¿Qué supone idear un sistema de publicidad que no sólo no sea intrusivo, sino que aporte contenidos interesantes para los usuarios? Lo que significa en el fondo es multiplicar el valor (y el precio) de su publicidad. De ahí esa obsesión casi enfermiza que está demostrando Twitter por tenerlo todo bajo control.
Y es que tengo la sensación de que Twitter va a seguir la línea de Apple a la hora de mantener un ecosistema cerrado, seguro. Seguramente no llegue al caso extremo de iTunes, probablemente será más flexible, más permeable, pero lo que sí parece es que Twitter no va a dejar aspectos estratégicos de su oferta en manos de terceros.
Me gusta la estrategia de Twitter porque me parece cien por cien comprometida con una idea, la de aportar valor a todas las partes, empezando por el primer eslabón: los usuarios. Y también porque me parece una postura valiente. Valiente porque corre el riesgo de que un protagonista tan importante dentro de la industria online como la del desarrollador le termine por dar la espalda.
En varias ocasiones hemos comentado la importancia del rol de los desarrolladores en muchos negocios como el de la telefonía móvil. Y parece evidente que estos desarrolladores van a ir con mucha cautela a la hora de invertir en servicios y aplicaciones para Twitter porque saben que en cualquier momento la red social puede volver a ejecutar su política intervencionista y dejarles fuera del mercado. Por tanto no sería extraño observar como de cara el futuro inmediato este colectivo se muestra más bien pasivo en cuanto a su actividad desarrolladora relacionada con el servicio de microblogging.
Y esto es un lastre con el que deberá aprender a convivir Twitter, puesto que se ha demostrado que el papel de los desarrolladores es crucial en la concepción, integración y socialización de cualquier servicio online.
Por eso estoy tan ansioso por ver como se desenvuelven los acontecimientos y comprobar si esa apuesta por el valor que ha hecho Twitter logra vencer la posible indiferencia de la industria desarrolladora.
En este aspecto, Apple tampoco es un mal espejo. La estrategia de Steve Jobs para solventar este problema ha resultado ser tan sencilla como eficaz: hacerles ganar pasta. Apple ha logrado crear un ecosistema en donde los desarrolladores lo tienen todo para hacer negocio. Si Twitter consigue replicar la jugada, nadie cuestionará ya su proteccionismo. O al menos lo harán con la boca más pequeña. Como sucede con los que se quejan de Apple…
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