Ayer, como todas las semanas, me acerqué a una de las secciones de culto que solemos revisar sin falta cada siete días: “Best of the Week” de Abduzeedo. Siempre acabas descubriendo algo que de un modo u otro consigue llamar tu atención.
Esta vez ha sido una animación realizada por Tiny Watch Productions y titulada “I want an iPhone 4”. El video nos presenta la conversación entre un dependiente de una tienda de móviles y un cliente a través de un diálogo tan irónico como agresivo, al más puro estilo “South Park”.
Sin embargo, no debemos infravalorar la moraleja o el mensaje que pretende transmitir su creador. ¿Por qué nos volvemos locos por el iPhone? ¿Qué tiene él que no tengan el resto de móviles? ¿Qué nos da Apple? A buen seguro el resto de marcas competidoras pagarían lo que fuera por encontrar algún amago de respuesta a estas preguntas.
Y es que hay veces que los clientes, los mercados, como cualquier colectivo, se mueve por impulsos que desafían cualquier lógica. Y todo lo que últimamente está sucediendo alrededor de Apple (con su iPhone, iPad, etc) empieza a moverse por esos parajes. Algunos tratarán de justificarlo por el poder de la marca, otros por las ventajas que obtienes al ser el primero en golpear, otros simplemente por su capacidad a la hora de desarrollar dispositivos de mayor calidad y que proporcionan al usuario una experiencia inigualable. Opiniones podríamos recabar cientos, y todas ellas aportarían matices válidos.
Pero lo único cierto es que el nivel de fidelidad, sugestión e incluso devoción que Apple genera en su ejército de seguidores (y utilizo la palabra ejército porque es increíble la forma y el ímpetu con que defienden la marca) la sitúa un escalón por encima de la competencia. Pero no sólo eso, ese sentimiento de pertenencia que han desarrollado sus clientes es la mejor base sobre la que se puede edificar el futuro de una compañía.
Y cuidado, porque si en su día ya se fundó la Iglesia Maradoniana, no me extrañaría que la Iglesia Appleniana (con Steve Jobs como Profeta y único Dios) se encuentra ya cociéndose en la mente de algún fanboy.
Por de pronto, nos ha gustado tanto el video que nos hemos tomado la molestia de reproducir y traducir el diálogo completo al castellano. No tiene desperdicio. Por cierto, ¿alguien se siente identificado?
Diálogo:
Dependiente: Bienvenido a PhoneMart, ¿cómo puedo ayudarle?
Cliente: iPhone 4. ¿Dónde está el iPhone 4? Necesito un iPhone 4.
D: Oh, lo siento mucho pero ahora mismo nos hemos quedado sin stock, se han vendido todos. De todos modos nos han llegado más HTC.
C: ¿Qué es eso? ¿Eso es un iPhone?
D: No, pero es uno de los…
C: Si no es un iPhone, ¿por qué lo iba a querer?
D: Bueno, es similar a un iPhone pero con una pantalla más grande.
C: No me importa.
D: La velocidad de conexión a internet es unas tres veces más rápida.
C: No me importa.
D: Lleva incluido una cámara de mayor resolución tanto en la parte frontal del móvil como en la trasera.
C: No me importa.
D: No requiere una conexión Wi-Fi para utilizar el video-chat.
C: No me importa.
D: Su batería es reemplazable, al igual que su tarjeta de memoria.
C: No me importa.
D: Es completamente personalizable, desde los widgets hasta los iconos o las fuentes, e incluso incluye fondo de pantalla en formato video.
C: No me importa.
D: La factura mensual es más barata.
C: No me importa.
D: (empieza a cabrearse…) Oiga, es que el jodido móvil puede hasta imprimir dinero
C: No me importa.
D: Puede concederte 3 deseos, incluso si uno de ellos es un iPhone.
C: No me importa.
D: Tiene una aplicación que te permitirá construirte una jodida isla, y que posteriormente se convertirá en un puto yate para llevarte a ella.
C: No me importa.
D: Es jodidamente indestructible.
C: No me importa. No me importa nada de eso.
D: OK, bien. Entonces me podrías decir, si no es indiscreción, ¿por qué cojones se te ha metido entre ceja y ceja el iPhone 4?
C: Es un iPhone.
D: ¿Te das cuenta de que eso no significa nada? Es sólo una marca. Podrían coger un puto ladrillo y llamarle iPhone si quisieran.
C: Sí. Pero es el mejor móvil.
D: ¿Puedes explicarme por qué?
C: Me permite bajarme aplicaciones.
D: ¡Ostia puta! Mi viejo móvil ya tenía aplicaciones…
C: Es 3G y tiene acceso a Wi-Fi.
D: Seguro que no tienes ni puta idea de lo que significa todo eso.
C: Puede.
D: Bueno, escucha, si estás tan pillado para querer utilizar el servicio de mierda de AT&T y pagar un ojo de la cara por un móvil que por mucho que sea un iPhone ya está por detrás de los nuevos productos de la competencia, te podría incluir en la lista de espera.
C: No, probaré en otro sitio. Lo tengo que conseguir hoy mismo.
D: ¿Estás hablando en serio? No sólo eres tan rematadamente estúpido por seguir queriendo comprar ese móvil, sino que además eres lo suficientemente retrasado para creer que llegarás a otro establecimiento durante la hora de la comida y conseguirás uno sin pedido previo.
C: Sí.
D: ¿Sabes? Creo que es momento para que vaya a cortarme la polla en rodajas. Sí. Creo que lo haré. No quiero que mis hijos crezcan en un mundo habitado por gilipollas como tú.
C: Necesito un iPhone 4.
D: ¡Ostia! Si no te vas pitando de mi local voy a ir a buscar un puto iPhone 4, voy a volver, y te lo voy a meter por el culo.
C: Quiero el que tiene la pantalla más grande.
D: ¡Dios Santo! Creo que acabo de tener embolia. Me estoy muriendo… ¿Estás contento? Tu jodida estupidez me ha matado. Ahora mi gatito se ha quedado sin casa. Ya no estoy vivo. Estoy muerto.
C: Necesito el blanco. ¿Hola? Necesito uno ahora. ¿Puedes decirme la clave para activarlo? No viene en la caja. También necesito que me configures el bluetooth. ¿Hola? ¿Hola? Joder, me iré a otro sitio. Mi hermana me ha dicho que en WallGreens sí tienen. Adiós.
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