¿Cuántas veces nos hemos planteado la pregunta sobre cómo puede el fenómeno de las redes sociales producir resultados positivos para las empresas? Para responder a esta pregunta es necesario partir de la base de que el número de seguidores que tiene una determinada marca en Facebook o Twitter no es el único indicador básico para determinar su impacto social, su notoriedad online o la relevancia de sus acciones.
Las personas somos seres complejos, y por ende, nuestro comportamiento social online también lo es. El poder y la influencia actual de las redes sociales no pueden ni deben medirse en números. Quizás lo más adecuado sería medir sensaciones, aunque claro, hoy en día las soluciones tecnológicas disponibles todavía no son lo suficientemente fiables. Pero tranquilos, no tendremos que esperar mucho.
Sin embargo, mientras desarrollamos nuevas herramientas de medida que nos ayuden a cuantificar el impacto real de las redes sociales en la actividad econhttp://www.undernews.com/wp-admin/post-new.phpómica de las empresas, hay marcas que han logrado encontrar nuevas e imaginativas utilidades a estos servicios sociales. Utilidades que a medio y largo plazo le acabarán reportando beneficios.
Vale como ejemplo lo que publicaba Mashable ayer mismo. Y es que las agencias suecas Grey Stockholm y Ogilvy Stockholm, tras su reciente fusión, pidieron a sus fans que visitaran su perfil de Facebook para averiguar el nuevo nombre con que se denominaría la empresa tras su unión. Cada vez que alguien se registraba en la página de Facebook, su foto de perfil se añadía al logo, de forma que con cada nueva foto que se iba añadiendo, el logo se hacía más y más grande. Al final, el nuevo logo y nombre de la empresa (Ingo) resultó una composición formada por las fotos de perfil de 2.890 fans.
¿Cuál es el beneficio tangible o económico de tal acción? Casi con toda seguridad ninguno. ¿Cuál es el beneficio intangible? Pues depende de cómo valore cada empresa o marca la relación y la implicación de sus clientes. Es una cuestión de criterios. Casi de fe.
¿Que esto no produce ingresos (inmediatos)? Puede ser. Pero que yo sepa un inserto publicitario en prensa, radio o televisión tampoco. Y la gran mayoría de las empresas sigue haciéndolo. Y son muchísimo más caros. ¿Qué es lo lógico y qué lo ilógico, desde un punto de vista empresarial?
Y todo esto desemboca en otra pregunta: ¿Por qué las empresas exigen más a las redes sociales (a internet en general) que al resto de medios convencionales? ¿Por qué les exigen cortoplacismo cuando no sucede lo mismo con el resto de medios?
No creo -ni quiero creer- que se trate tan sólo de un problema de medida…
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